Red Emprendia, fomentando el emprendedurismo en el ámbito universitario

Cuando el pasado 2010 constituímos Garum Fundatio teníamos un objetivo claro pero, más aún, teníamos claro cuál era el camino para lograr nuestra meta: no competir directamente por atender a los emprendedores, sino sumar con nuestro esfuerzo y dedicación al éxito de todos aquellos que ya están ahí. Dicho como nos gusta expresarlo en Garum, en muy pocas palabras, se trataba de «ayudar a los que ayudan».

En este año corto de travesía hemos puesto en marcha dos proyectos muy ambiciosos que ya comienzan a dar sus frutos: de un lado hemos diseñado y presentado nuestra primera herramienta libre, Bazar; del otro, estamos trabajando junto a prestigiosas universidades del mundo latoc en la Red Garum de Universidades que ya está avanzando con sus primeros proyectos.

Red Emprendia

Es por ello que desde Garum Fundatio observamos con especial interés a la Red Emprendia, la Red Universitaria Iberoamericana de Incubación de Empresas, que ya desde sus objetivos deja claro su firme compromiso con la promoción de los valores del emprendedurismo en el mundo de habla española y portuguesa y por convertirse en esa mano que ayuda a que el conocimiento fluya, impulsando la formación de empresas en su entorno y gracias al conocimiento generado en las universidades.

Desde Garum somos conscientes que el emprendedurismo abarca mucho más que el ámbito universitario, como también lo saben las propias universidades, cuyas incubadoras acogen numerosos proyectos externos a éstos centros. En palabras de María Messina, de la Universidad de la República (UdelaR), en el primer encuentro informal que Garum Fundatio organizó en Montevideo, «muchas veces las Universidades están a un lado y el emprendedor en otro, hay que saber abrirles las puertas».

No obstante, la Universidad posee un gran valor en sí misma. Y todos los esfuerzos dedicados a canalizar el mismo hacia la generación de empresas que, en último término, se traduzcan en riqueza y cohesión social en los entornos de éstas, nos parece loable.

En esa labor de abrir puertas y tender puentes entre universidad y empresa Red Emprendia cosecha ya muchos frutos, que esperamos crezcan aún más y se vean reflejados en una mayor vocación emprendedora desde la Universidad del mundo latoc, que tanto tiene para aportar. Al fin y al cabo, es a entidades como ésta, vinculadas al contacto último con los emprendedores, a las que Garum Fundatio dedica sus apoyos.

Expansión en Uruguay del enfoque de «salir de la universidad no a buscar, sino a crear empleo»

En línea con enfoque según el cual las personas deberían salir de la universidad preparadas no para buscar empleo sino para crearlo, Enrique Topolansky nos informa desde Montevideo de la replicación del modelo de fomento del emprendimiento de la Universidad ORT en los cuatro Institutos Tecnológicos CTC del interior de Uruguay. Dentro de la cadena de valor del emprendimiento, el modelo de la ORT, que se materializa en su Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE), abarca la compleja etapa de la pre-incubación que va desde el despertar del espíritu emprendedor hasta la formulación del plan de negocio. Tanto los emprendedores del CIE de la ORT como los que salgan de las pre-incubadoras de los Institutos Tecnológicos CTC disponen, en Montevideo, de la incubadora Ingenio para pasar a la etapa de incubación. Las cuatro réplicas del CIE suponen un enriquecimiento y una articulación mayor del ya en sí impresionante ecosistema de apoyo al emprendizaje en Uruguay.

Antonio Ortega Parra sobre el proceso de convertirse en emprendedor

Antonio Ortega Parra ha desarrollado una larga e intensa carrera en el sector bancario antes de convertirse en referencia sobre liderazgo y gestión de personas. Es escritor, conferenciante y Director del Máster de Recursos Humanos del Centro de Estudios Garrigues. En sus libros, su blog y sus conferencias, su guía es la pasión por la historia clásica y las enseñanzas que de ella se pueden sacar para la gestión de empresas.

De ahí que nos resulte especialmente valiosa la lectura que Antonio pueda hacer de las cosas que hacemos en Garum. Es una manera de aprender sobre nosotros mismos, de vernos reflejados en los ojos de otro.

Para reconstruir el camino que lleva a uno a convertirse en emprendedor, Antonio habla de la intencionalidad de la persona como predictor de su comportamiento. Esa intencionalidad, afirma, depende, por un lado, de la percepción de viabilidad y, por otro lado, de la percepción de deseabilidad de cada persona, estando la primera relacionada con la confianza y la segunda con el deseo de autonomía.

La siguiente pregunta que se plantea Antonio es ¿qué hace falta para convertir intenciones en proyectos concretos? y la responde con otra pareja de conceptos: el esfuerzo personal y la detección de oportunidades. En estos dos aspectos, el apoyo puede ser decisivo para que una persona se lance a la aventura de emprender. Y si bien la intencionalidad de la persona también se puede mejorar, esta última pareja de conceptos nos interesa más en nuestra etapa actual en Garum, pues nuestro objetivo es facilitarlas.

En este sentido, Antonio nos ha hecho ver que las mejores prácticas que publicaremos bajo dominio público como resultado de las actividades de la Red Garum pueden hacer que el esfuerzo personal sea más eficiente, mientras que la creación de mercados transnacionales que perseguimos con el software libre Bazar, puede facilitar la detección de oportunidades. El libre acceso tanto al conocimiento como a las herramientas rebajaría, por tanto, la barrera de entrada ante los potenciales emprendedores y eso es, justamente, lo que en Garum deseamos conseguir.

Sam Pitroda hace una llamada a salir del letargo

Una llamada a salir del letargo. Eso es lo que Sam Pitroda, Presidente del Consejo Nacional de Innovación de la India y verdadero artífice que con su visión ha hecho posible que la India pase en sólo unos años de ser uno de los paises con mejor imagen en materia de investigación y desarrollo.

Sam Pitroda
[Foto: Juan Lázaro, para Cinco Días.]

En una interesante entrevista publicada en CincoDias.com, Pitroda da unas atinadas pinceladas acerca del mundo en red en que vivimos.

«La tecnología es global y multidisciplinar. Ya no se puede innovar de manera aislada; es necesaria la colaboración, el equipo y el trabajo en red», nos dice justo antes de calmar los miedos del entrevistador aclarando que «la tecnología remplaza muchos trabajos, pero también crea nuevos. Ha ocurrido siempre. El problema se produce no porque desaparezcan actividades, sino porque no seamos capaces de crear nuevos empleos».

Y aquí comenzamos a tocar materia importante: en Garum somos conscientes de que el trabajo en red, en equipos de personas que se saben iguales, es una condición básica para la emergencia de conocimiento. Por eso apostamos por las herramientas libres y el conocimiento libre en dominio público, accesible a todos, aprovechable por todos. Porque la innovación no es un suceso, sino un proceso consciente al que hay que dedicarse con constancia y que debemos facilitar en lo posible no poniendo trabas en el acceso a las herramientas ni al conocimiento.

En Garum lo tenemos claro, por eso trabajamos para que «todo el que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa con un proyecto plausible tenga acceso a las herramientas y conocimiento para llevarlo a la práctica». Para que todo aquel que descubra cómo adaptarse a este nuevo entorno sea capaz en primer lugar de desarrollar su proyecto de forma sostenible y, como un brillante efecto colateral, crear nuevos empleos.

Y es que crear empleo, continúa Pitroda, es la forma de ser genuina del s. XXI. «Ya el solo hecho de que la gente salga de la universidad buscando un empleo es algo que pertenece al siglo pasado y no al actual. En el siglo XXI los jóvenes debería salir de la universidad empeñados en crear empleo». Ahí es muy importante, sin duda, la presencia de un entorno que apoye al emprendedor desde lo público y desde lo privado, donde toda ayuda prestada en forma de conocimientos y herramientas que ayuden a solventar carencias y a minimizar la frustración y el vértigo que en ocasiones se puede sufrir al acometer un proyecto empresarial en época de crisis. Para que ese vértigo no haga que nadie, sea joven o mayor, dé por perdido un proyecto antes de tiempo, un proyecto que bien podría permitir la creación de varios empleos, comenzando por el propio empleo del impulsor.

La energía del intraemprendedor

Enrique TopolanskyCuando hacemos referencia a los emprendedores es casi inevitable que pensemos o asociemos el término con la creación de nuevas empresas. Sin embargo existen otras formas de emprender que no necesariamente implican el desarrollo de una nueva compañía.

Cuando una persona tiene una idea, un sueño y está decidida a llevarla adelante, lo que existe es una actitud emprendedora que la impulsa a actuar y a encontrar la manera para que su idea se haga realidad. En este sentido hoy quiero centrarme en los íntraemprendedores o emprendedores corporativos, individuos que desde la posición que ocupan en una organización o empresa actúan como verdaderos motores de innovación y generación de cambio.

Los intraemprendedores comparten algunas características con los emprendedores, en lo que tiene que ver con su iniciativa, creatividad e inconformismo. Pero, a diferencia de los emprendedores, estos son más renuentes a correr riesgos por lo que se sienten más seguros trabajando en organizaciones que les brinden el marco institucional.

Esta clase de emprendedores se diferencian del resto de los empleados porque suelen visualizarse como proveedores de servicios, identificando a sus clientes internos y desarrollando capacidades para satisfacer sus necesidades, logrando sus metas de manera creativa. Los intraemprendedores son capaces de sugerir ideas disruptivas y navegar adecuadamente en la trama institucional, sobreponiéndose a las barreras internas con habilidad y entusiasmo porque conocen las redes organizacionales, las desarrollan y saben cuándo apoyarse en ellas.

Los intraemprendedores brindan a las empresas la energía necesaria para avanzar e innovar. Como dijo Peter Drucker, «las instituciones, sean empresas públicas o privadas, grandes o pequeñas, no podrán sobrevivir en un entorno de cambios como el actual, a menos que sean capaces de adquirir características y comportamientos emprendedores».

Una organización es su gente, y son los intraemprendedores los que harán posible el cambio cultural en la empresa, porque son capaces de romper viejos paradigmas, desafiar límites y ver oportunidades donde otros solo ven problemas y limitaciones. Son ellos, por tanto, la principal fuente de innovación con la que cuentan las organizaciones para renovarse y crecer.

Las organizaciones modernas cada vez más necesitarán contar con intraemprendedores en sus filas,capaces de generar la energía necesaria para innovar y ser más competitivos. Para ello.las empresas deberán desarrollar políticas de recursos humanos que permitan identificar, captar, promover, retener y motivar a los intraemprendedores como una fuente de ventaja competitiva. Las universidades a su vez deben asumir el compromiso de adaptar sus propuestas educativas buscando desarrollar en los estudiantes una mayor actitud emprendedora.

Enrique Topolansky es coordinador del Centro de Innovación y Emprendimientos de la Universidad ORT de Uruguay